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Alejandra Méndez y Fundación TRAXION: Cuando la logística mueve futuros, no solo mercancías

Alejandra Méndez no habla de responsabilidad social corporativa. Habla de rutas, de flota, de certificados con validez oficial y de más de 4,500 personas que un mismo sábado de junio salieron a plantar árboles en Saltillo, limpiar playas en Cancún y acompañar casas hogar en Jalisco. Habla, en pocas palabras, de logística aplicada a la justicia social.

Como directora de Fundación TRAXION —el brazo altruista del gigante mexicano de movilidad y logística—, Alejandra Méndez conduce una operación que en 5 años ha transformado 10 autobuses en aulas móviles, completando 25 rutas educativas por 13 estados del país y puesto la alfabetización, la primaria y la secundaria al alcance de comunidades donde la escuela queda a dos horas de camino o simplemente no existe.

“La educación es la inversión social con mayor capacidad para transformar realidades”, dice Alejandra Méndez sin rodeos. “No se trata solo de obtener un certificado: ese documento abre la puerta a un puesto mejor pagado, rompe el círculo de pobreza. México tiene una deuda histórica con quienes no terminaron la escuela. Nos toca saldarla generando oportunidades, no excusas”.

El sismo que cambió la hoja de ruta

Todo empezó en 2017. El terremoto no solo derrumbó edificios: exhibió la fractura logística de la ayuda humanitaria. Organizaciones con toneladas de agua y medicinas, pero sin camiones para moverlas. TRAXION, líder nacional en transporte, puso la flota. Movió insumos, personas, esperanza.

Ese fue el clic. Tres años después, en 2020, la fundación nació con estatutos, donataria autorizada y tres ejes claros: movilidad en acción para promover la educación como motor de ascenso social; logística en acción para poner la flota y el talento al servicio de emergencias y causas; y voluntarios en acción para que los más de 20,000 colaboradores de la empresa fueran el motor, no el público.

“Axión con equis es actuar a favor del otro”, explica Alejandra Méndez. “El juego de palabras viene de TRAXION, pero la idea es seria: que la fundación no se limite a entregar apoyos, sino que actúe, se mueva y lleve el mismo sentido que el grupo maneja en la operación diaria”.

El aula que llega a ti

El modelo suena tan simple que duele. Tomas un autobús de TRAXION, le quitas los asientos, le pones piso de madera, bancas, computadoras, internet satelital, aire acondicionado, pantallas, impresora. Lo estacionas en la plaza principal, frente a la presidencia municipal, a la orilla de la cancha de fútbol.

Adentro está el INEA, el Instituto Nacional de Educación para Adultos. Ellos ponen la pedagogía, los módulos, los docentes, los exámenes y los certificados con validez oficial de la SEP. TRAXION pone la logística: las rutas, el mantenimiento, la conectividad, la seguridad, la operación.

El crecimiento cuenta la historia. Empezaron con 1 unidad en Guanajuato, un piloto que duró 1 año. Al siguiente tenían 3. Al otro, 5. Hoy operan 10, 3 más están en adaptación y la meta es cerrar el año con 13. Llevan 25 rutas completadas: la misma unidad en la misma ruta, 1 año en Durango, al siguiente en Yucatán, luego en Tabasco. La demanda no para porque el rezago educativo en México es enorme y creció con la pandemia.

¿Cómo eligen el siguiente destino? Un triángulo no negociable. El INEA mapea el rezago. Las autoridades locales —municipios, estados— adoptan el programa, resguardan el bus, lo promocionan. Y la operación de TRAXION en la zona garantiza que el bus no se quede sin internet, sin mantenimiento, sin resguardo nocturno.

“El rezago no solo está en la sierra”, advierte Alejandra Méndez. “Las capitales también lo tienen. Ayer estábamos en San Luis Potosí cortando el listón de la ruta 25. La necesitábamos ahí, teníamos operación, aliados, autoridades. Listo: arrancamos”.

No es filantropía, es ingeniería de alianzas

Las primeras unidades salieron de la división de Movilidad de Personas de TRAXION. Pero el salto de escala llegó cuando International, proveedor estratégico, donó 4 unidades de golpe. Otros aliados pusieron computadoras, cuadernos, dinero para la operación, gobiernos estatales dieron respaldo político y seguridad.

“La lucha contra el rezago no la gana nadie solo”, repite Alejandra Méndez. “Aquí el crédito no es de TRAXION: es de la suma de aliados que creyeron. Esta puede ser la fundación de cualquier empresa que quiera una causa real donde poner su capacidad”.

La escuela interna que nadie ve

Mientras En Ruta mira afuera, SuperaT mira adentro. Bachillerato, inglés, computación, inteligencia artificial para colaboradores y sus familias. No hay pase automático a un puesto, pero sí herramientas para que el operador de tractocamión hoy sea coordinador de flota mañana.

“Buscamos que nuestra gente tenga más habilidades y mejores trabajos”, dice Alejandra Méndez. “Es desarrollo de talento con rostro humano”.

Seguridad: el secreto es que el bus es de la gente

Unidades valuadas en millones, cargadas de tecnología, durmiendo en plazas públicas de estados con alerta de seguridad. Cero incidentes graves en 4 años.

Tres factores, según Alejandra Méndez. Protocolos internos: resguardo nocturno en patios seguros con apoyo del municipio y la operación de TRAXION. Tecnología: cámaras internas y perimetrales de un aliado especializado. Y el factor X: la comunidad adoptó el aula. Es suya. La cuida. Solo han tenido mantenimiento menor: una mampara rota, un desperfecto. Nada robado, nada vandalizado.

El cierre: dos mensajes, una sola convicción

A los empresarios, Alejandra Méndez les dice: “Cada empresa tiene capacidades distintas. Pónganlas al servicio de la sociedad. México necesita que todos pongamos voluntad y capacidad al servicio de la educación. El desarrollo del país empieza ahí. Esta puede ser su fundación”.

A las comunidades —lejanas y cercanas—: “No están solos. Cuentan con nosotros. El rezago está en la sierra y en la capital. Sumemos esfuerzos. Pronto el INEA anunciará una meta nacional ambiciosa: hay un frente común —gobierno, fundaciones, empresas— para saldar la deuda con millones de mexicanos que tuvieron que dejar la escuela”.

Fundación TRAXION reparte certificados con validez oficial usando su propia logística para que la educación deje de ser un destino al que hay que llegar y pase a ser el vehículo que te lleva a donde quieras ir. Al volante: Alejandra Méndez. La ruta: abierta. El destino: un México donde el código postal no defina el futuro.