El problema de los accidentes viales le cuesta a México alrededor de 1.43% del Producto Interno Bruto (PIB), cálculo que se basa en el método de “producción pérdida” usado para estimar el costo de los accidentes viales y recomendado por organismos internacionales como el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido y el Banco Asiático de Desarrollo.
Como parte de las estimaciones se consideran los daños materiales a vehículos e infraestructura, los costos de atención médica y la pérdida de producción causada por lesiones o muerte prematura de las víctimas, principalmente.
Resalta la Cátedra Daimler en Cultura y Educación Vial la cual indica que un accidente vial que incluya fatalidades cuesta entre 114 mil y 215 mil dólares.
El estudio presentado por Daimler y la Universidad Anáhuac, se basó en cuatro tipo de accidentes: fatales, con lesiones graves, con lesiones menores y accidentes con daños materiales únicamente. Se hicieron además algunos supuestos y se calcularon costos promedio para el caso de las áreas urbanas (Distrito Federal, Monterrey, Guadalajara, etc.).
Según estadísticas, alrededor de 78% de las víctimas son hombres entre 20 y 45 años de edad, es decir, personas productivas y que potencialmente contribuyen a la economía nacional y, probablemente, al ingreso familiar. La muerte inesperada o discapacidad del jefe de familia, puede generar un vacío económico que afecta a la familia.

Adicionalmente, los datos sugieren que entre el 30 y 50% de las víctimas de accidentes fatales, son peatones. Un caso mayor a lo que se reporta en Estados Unidos y algunos países europeos.
En México, indica el estudio, 42% de las víctimas en áreas urbanas no tienen seguro de salud y hay una probabilidad de 35% que no hayan terminado la escuela primaria, lo que indica que un buen número de víctimas pertenecen a hogares de bajos ingresos.
El panorama es aún más dramático si se considera que los accidentes viales causan entre 20 y 40 mil discapacitados permanentes cada año.
Factores de inseguridad vial y la cultura vial en México
La Cátedra Daimler en Cultura y Educación Vial con base en datos de la Secretaría de Salud señala que las estadísticas disponibles sugieren que 88% de los casos el conductor de un vehículo automotor es responsable de un accidente. Alrededor de 90% de estos accidentes viales pudieron ser evitados si el conductor hubiese observado los reglamentos respectivos y manejado prudentemente.
Según INEGI y la SCT, 50% de los accidentes viales se relacionan con exceso de velocidad; el alcohol causa un menor número pero es responsable de 60% de las fatalidades.

El caso de conductores jóvenes es el más preocupante. Según cifras, 25% de los accidentes viales son causados por conductores entre 16 y 19 años de edad. Un problema que no es exclusivo de México, por lo que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), sugiere la necesidad de instrumentar medidas específicas para el caso de conductores jóvenes.
Caso autotransporte de carga y pasaje
De acuerdo con la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), el número de accidentes viales donde participó el autotransporte público federal en carreteras muestra una tendencia decreciente desde finales de los noventas.
Aunque no se cuenta con información suficiente sobre los factores que expliquen dicha tendencia, el estudio señala que podría ser la instrumentación de programas de medicina preventiva en el transporte público federal.
Por el contrario, la severidad de los accidentes en carreteras federales, aparentemente podrían haber aumentado. Entre 1998 y 2005 el número de lesionados por accidente creció en 100%; el número de fatalidades por accidentes aumentó 114% y el costo por accidente se incrementó en 25%.

Lo que sí resulta claro, según la Cátedra Daimler en Cultura y Educación Vial, es que en el caso específico de los vehículos de carga y pasajeros el factor humano juega un papel significativo, es decir, 78% de los accidentes puede evitarse si se respetan los reglamentos existentes.
La literatura internacional sugiere que las fallas humanas pueden ser síntomas de problemas más profundos, éstos incluyen la fatiga y el estrés causado por condiciones de trabajo extremas que algunos conductores enfrentan.
Esto lo confirman los resultados de los exámenes médicos que forman parte de la medicina preventiva: 38% de los conductores clasificados como “no aptos” tienen trastornos mentales y del comportamiento, debido al uso de estimulantes, incluida la cafeína (38%).
El reto en el caso de México, es la estructura de la industria del autotransporte, tanto de carga como de pasajeros. Más de 80% de las empresas son hombre-camión, es decir, choferes dueños de una o dos unidades y que son autoempleados.
Debido a las pequeñas escalas que manejan y la cantidad de actividades a realizar (a la vez son choferes, mecánicos, administradores, etc.), trabajan horas extras con la finalidad de generar mayores ingresos.

La consecuencia directa es que tienen mayores dificultades para aplicar los mismos estándares de seguridad que empresas de mayor escala, particularmente aquellas que cubren rutas más largas.
Otro factor que contribuye a la inseguridad vial en el caso de esta industria, es la edad promedio de la flota. El 60% de ésta es mayor a 10 años, lo que sugiere ciertas limitaciones para cumplir con estándares de seguridad modernos.
Estrategias y acciones
Existen medidas como la instrumentación de la Iniciativa Mexicana sobre Seguridad Vial (IMESEVI) y otras a nivel estatal, como la aplicación del alcoholímetro en la Ciudad de México el cual ha tenido, según un análisis, resultados positivos.
Sin embargo, como lo muestran los distintos análisis realizados en el marco de la Cátedra Daimler en Cultura y Educación Vial de la Universidad Anáhuac, el problema de los accidentes viales requiere de respuestas integradas y de la concertación de esfuerzos por parte de actores públicos y privados, así como de la sociedad en general.

La Estrategia Nacional de Seguridad Vial, un documento con cinco áreas estratégicas en línea, sugiere recomendaciones internacionales como mejor gestión de la seguridad vial mediante una serie de acciones multisectoriales en los diferentes órdenes de gobierno; evaluación y mejoramiento de la infraestructura vial.
Así como la verificación de vehículos más seguros; cambio de comportamiento de los usuarios de las vías de tránsito y promover la mejora de los servicios de atención médica pre-hospitalaria e intra-hospitalaria, derivados de accidentes de tránsito.
Los investigadores de la Cátedra Daimler estiman que hacia 2015 habrá 6.6 millones de nuevos conductores potenciales y hacia 2020 otros 4.5 millones más. Ambos grupos representan 15% del total de conductores potenciales en el 2020 y podrían tener el mayor impacto en el número de accidentes.



