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¿Cuándo deja de ser rentable una unidad de carga?: ELAM-FAW Trucks

El mercado mexicano de vehículos pesados mostró señales de recuperación durante junio de 2026, aunque el comportamiento acumulado del primer semestre todavía refleja cautela en las decisiones de inversión de las empresas transportistas.

De acuerdo con datos del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Pesados del INEGI, en junio se vendieron 3,194 vehículos pesados al menudeo, 3.9% más que en el mismo mes de 2025. Sin embargo, entre enero y junio se comercializaron 16,072 unidades, una disminución de 21.8% frente al mismo periodo del año anterior.

En este contexto, la antigüedad de la flota representa uno de los principales retos para el autotransporte. La ANPACT estima que los vehículos pesados que circulan en México tienen una edad promedio cercana a los 19 años. No obstante, para Julio César Romero, director comercial de ELAM-FAW Trucks, la edad por sí sola no determina cuándo debe sustituirse una unidad.

El directivo señaló que una unidad con varios años puede mantener un desempeño adecuado si recibe mantenimiento correcto, mientras que otra más reciente puede dejar de ser rentable. Por ello, recomendó evaluar el comportamiento operativo bajo condiciones comparables, considerando variables como kilómetros recorridos, consumo, carga transportada, tipo de ruta, frecuencia de reparaciones y tiempo fuera de operación.

El mantenimiento preventivo continúa siendo fundamental para prolongar la vida útil y conservar la disponibilidad de los vehículos. Sin embargo, cuando aumentan las reparaciones correctivas, se repiten las fallas y las unidades comienzan a interrumpir sus viajes, el costo para las empresas puede crecer considerablemente.

En estos casos, el gasto de reparación representa sólo una parte del impacto. También deben considerarse los ingresos que dejan de generarse durante el tiempo que el vehículo permanece detenido, los viajes que deben reasignarse, la contratación de capacidad adicional y posibles afectaciones en las entregas.

Por ello, la decisión de sustituir una unidad debe considerar factores como kilometraje anual, tipo de carga, rutas, consumo de combustible, disponibilidad requerida y condiciones financieras de la empresa.

Tecnología para conocer mejor la operación

Las unidades de nueva generación pueden incorporar sistemas de diagnóstico, telemetría y asistencia que permiten obtener información sobre consumo, hábitos de conducción, desempeño y necesidades de mantenimiento.

Esta información puede ayudar a detectar variaciones, anticipar fallas y reducir interrupciones inesperadas, siempre que las empresas establezcan responsables, parámetros de seguimiento y acciones concretas ante las alertas.

Antes de tomar la decisión de renovar una unidad, las empresas deben comparar el costo de conservarla durante los próximos años con el de sustituirla. El análisis debe incluir mantenimiento, combustible, refacciones, seguros, financiamiento, disponibilidad, vida útil y valor residual.

La caída acumulada de las ventas al menudeo evidencia las dificultades financieras que enfrenta la renovación de flotas. Sin embargo, retrasar indefinidamente la sustitución tampoco garantiza un mejor flujo de efectivo, pues puede incrementar los gastos por reparaciones, reducir la disponibilidad de las unidades y generar ingresos no percibidos.

En este escenario, los esquemas de financiamiento, las garantías y los incentivos fiscales pueden facilitar la adquisición de nuevas unidades, aunque su aprovechamiento debe partir de un diagnóstico de la operación.

Para las empresas transportistas, concluyó Romero, renovar una unidad no significa únicamente comprar un camión, sino decidir dónde colocar el capital para mantener la operación. Una evaluación basada en datos permite seleccionar el vehículo adecuado, anticipar costos y evitar que un activo improductivo termine afectando las entregas y la relación con los clientes.