Cada 26 de enero, el Día Mundial de la Educación Ambiental recuerda que ningún esfuerzo por proteger el planeta es duradero si no parte del conocimiento. La transición hacia un futuro más justo y resiliente no depende solo de nuevas tecnologías o compromisos globales, sino de la capacidad de las personas y comunidades para comprender, cuidar y transformar su entorno. Para Toyota, esta fecha representa la convicción de que educar también es una forma de movilidad: una que impulsa conciencia, acción y bienestar colectivo.
Bajo la filosofía Pensar Global, Actuar Local, la marca alinea sus acciones con el Reto Medioambiental 2050 y la visión Beyond Zero, que busca ir más allá de las cero emisiones para generar impactos positivos y duraderos. Desde esta perspectiva, la movilidad trasciende al vehículo y se convierte en la capacidad de generar cambios reales, donde la educación ambiental es un habilitador clave para que las soluciones sostenibles perduren.
En México, esta visión se concreta a través de Fundación Toyota México, que articula iniciativas ambientales, sociales y de gobernanza para promover el desarrollo sostenible. Uno de sus proyectos principales es Toyota Conduciendo un México Mejor, programa que desde 2018 apoya a organizaciones de la sociedad civil en tres ejes: Medio Ambiente, Educación y Seguridad Vial.
En seis ediciones, el programa ha sumado cerca de 27 millones de pesos en inversión y ha beneficiado directamente a más de 92,000 personas. De más de 1,300 proyectos recibidos, destacan las categorías de Educación y Medio Ambiente por su enfoque en sensibilización comunitaria y regeneración de ecosistemas. Las organizaciones ganadoras reciben apoyo económico, acompañamiento para fortalecer su autosustentabilidad y un vehículo Toyota que facilita su labor diaria.
“La educación y el medio ambiente forman parte del núcleo de la visión global de Toyota y orientan nuestra manera de actuar en México. Con Toyota Conduciendo un México Mejor impulsamos iniciativas que se construyen en el tiempo y fortalecen su impacto y permanencia”, señaló Marisol Blanco, directora de Fundación Toyota México.
Entre los proyectos respaldados se encuentran iniciativas de reforestación, restauración de ecosistemas, manejo sustentable de cuencas, rehabilitación de humedales, sistemas agroforestales, reciclaje inclusivo y fortalecimiento de comunidades afectadas por desastres naturales, todas con un fuerte componente de formación y participación social.
Para Toyota México, la educación ambiental es una herramienta que abre oportunidades. Al fortalecer el conocimiento y las capacidades locales, se impulsa un progreso que beneficia a las comunidades y promueve un entorno más sustentable, equitativo y en equilibrio con la naturaleza.




