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El Mustang que ruge al viento y nadie quiere dejar de mirar

Ford acaba de soltar la bestia más salvaje de su establo: el Mustang Dark Horse SC convertible, un descapotable que no pide permiso para ser el centro de atención. Con 795 caballos despertando bajo el capó gracias a un V8 de 5.2 litros con supercargador, este coche no solo acelera —exige respeto. La transmisión de doble embrague de siete velocidades cambia marchas en milisegundos, y la suspensión MagneRide calibrada por Ford Racing sabe cuándo mimarte y cuándo plantarte firme al asfalto.

Lo que antes era un GT convertible con motor de 5.0 litros ahora lleva una barra de magnesio que cruza el vano motor de torre a torre, ligera pero rígida como un diamante, lista para domar esa brutalidad. Mark Rushbrook, director global de Ford Racing, lo resume así: si el coupé es pura pista, el convertible es prestigio urbano. Arie Groeneveld, ingeniero jefe, añade que no buscaron tiempos de vuelta, sino la máquina de gran turismo definitiva para disfrutar a cielo abierto.

Bajas la capota con un botón y el mundo entra en la cabina: el rugido grave del V8 se mezcla con el silbido del supercargador, sin filtros, sin barreras. La postura es agresiva, los colores nuevos gritan personalidad y Ryan Shaughnessy, jefe de marketing de Mustang, lo confirma: es tan divertido ser visto como ser conducido. Llegará a los concesionarios de México en 2027. Hasta entonces, el viento tendrá que esperar.