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El papel de las empresas en el paro nacional de mujeres

Por: Francisco Martínez Domene, CEO de Grupo Adecco México

La equidad de género es un determinante social para la calidad de vida en la población de una nación. Si bien la población laboralmente activa en México aún está conformada mayormente por hombres, de acuerdo con el INEGI, las mujeres ocupan el 41% del motor laboral del país y son parte fundamental de la economía pues 22.8 millones laboran diariamente. Además 77% realizan actividades domesticas no remuneradas por lo que el valor de su trabajo puede llegar a más de 26 mil millones de pesos en un día.  

En este sentido las organizaciones tenemos la obligación de realizar acciones congruentes para reforzar nuestro compromiso con la equidad de género e igualdad de oportunidades, no solo por un día, sino con iniciativas y programas que permitan el desarrollo de una sociedad más equitativa y ética. 

Empezando por acciones que impulsen la atracción de talento, capacitación y promoción donde se garantice la no discriminación, usando criterios relacionados únicamente al talento y trayectoria profesional de las personas.

Cumplir con los fundamentos de políticas gubernamentales como la Norma Mexicana de Igualdad Laboral No Discriminación (NOM – 025) promovida por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Conapred e Inmujeres, la cual garantiza que existan protocolos para prevenir la discriminación y atender los casos de hostigamiento sexual, así como la representación proporcional de género en la plantilla.

Implementar políticas de cero tolerancias al acoso u hostigamiento sexual dentro de las organizaciones, que si bien muchos califican de extremas, ante la ola de violencia que se vive actualmente en el país, es pertinente enmarcar estos límites en los centros de trabajo, así como facilitar canales de denuncia y acompañamiento.

Ofrecer esquemas flexibles como home office y horarios escalonados, que si bien van dirigidos a todo el personal, es aprovechado en gran medida por las mujeres ya que el equilibrio laboral – familiar un factor fundamental para su carrera profesional, así que permitirles trabajar desde casa o tener la opción de ingresar una hora posterior, les da posibilidades de una mejor organización y cumplimiento de sus roles. 

Fomentar las responsabilidades familiares compartidas, al otorgar permisos flexibles a los varones, que, como padres de familia, tienen compromisos con sus hijos y otorgar licencias de paternidad superiores a las que marca la ley.  

En conjunto, este tipo de actividades permiten empoderar a las mujeres para que participen plenamente en todos los sectores y a todos los niveles socio económicos. 

Entender la indignación de las mujeres y ser empáticos con la causa es básico, pero es más relevante que nos replanteemos que estamos haciendo dentro de las organizaciones para erradicar conductas que puedan vivir las mujeres dentro de su ámbito laboral. El papel de las empresas locales o internacionales va mucho más allá del crecimiento y la mejora de la productividad, sino que, a través de su actividad empresarial, ayude a consolidar mejores sociedades.