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El transporte público en la CDMX agoniza ante una tarifa insuficiente y costos que suben sin control

A tres meses de que entró en vigor el incremento de un peso con cincuenta centavos a la tarifa del transporte público concesionado en la Ciudad de México, los transportistas aseguran que el ajuste ha sido insuficiente para rescatar al sector. La Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad realizó una consulta entre operadores, quienes explicaron que los precios de insumos básicos como llantas y refacciones se han disparado hasta un trescientos por ciento en los últimos años. Esta situación ha obligado a los dueños de las unidades a utilizar piezas de segundo uso, lo que pone en riesgo la calidad y la seguridad de los viajes diarios.

Ricardo Chávez, un permisionario con larga trayectoria, comentó que una llanta nueva cuesta cerca de tres mil pesos, un gasto que actualmente no pueden cubrir de manera constante. Al no alcanzar para el mantenimiento correctivo, las unidades sufren un deterioro progresivo que aleja a los usuarios. De hecho, se reporta que la demanda ha caído a niveles de entre doscientos cincuenta y trescientos pasajeros por día, una cifra que no permite llegar al punto de equilibrio financiero necesario para operar de manera digna.

La crisis también golpea la capacitación de los conductores, pues el modelo actual obliga al operador a trabajar jornadas completas para sobrevivir, sin margen de tiempo o dinero para profesionalizarse. Eduardo Gutiérrez Silva señaló que para renovar un vehículo cada cinco años se requiere una estabilidad económica que hoy no existe, ya que el ingreso actual no alcanza ni para juntar el enganche de un autobús nuevo.

Ante este panorama, los transportistas proponen que el gobierno implemente subsidios directos a través de tarjetas electrónicas. Bajo este esquema, el usuario pagaría una tarifa accesible mientras que las autoridades cubrirían el costo real de operación mediante una tarifa técnica. Los operadores concluyeron que el subsidio es la única solución estructural para evitar que el servicio se siga deteriorando y garantizar un transporte moderno para la capital.