En un entorno global afectado por disrupciones geopolíticas y factores climáticos, la eficiencia logística ha evolucionado de manera profunda. Ya no se trata únicamente de mover mercancías al menor costo, sino de anticipar riesgos y construir rutas flexibles, sostenibles y rentables mediante una consultoría estratégica integral.
La UNCTAD señala que el transporte marítimo mueve más del 80% del volumen comercial del mundo. A la par, el mercado de servicios logísticos marítimos proyecta alcanzar un valor de 220.7 mil millones para el año 2035. Sin embargo, este sector enfrenta vulnerabilidades que obligan a reconfigurar sus operaciones y adoptar una visión basada en la resiliencia.
Para BF Connect, una empresa enfocada en enlazar cadenas de suministro de origen a destino, la clave está en diseñar soluciones precisas para cada cliente. Sebastián Díaz Pizarro, Director Ejecutivo de la compañía, explica que un enfoque puramente transaccional ya no es suficiente. Como ejemplo, la empresa logró optimizar un traslado de rollos de lámina desde China hasta Ohio, pasando por Mazatlán, utilizando una estrategia in-bond por vía ferroviaria que redujo tiempos y evitó pagos tributarios innecesarios.
Frente a los constantes cambios del mercado, la combinación de tren, barco y camión permite a las empresas adaptarse a los imprevistos de una mejor manera. Asimismo, elegir vías marítimas y ferroviarias de forma estratégica ayuda a disminuir significativamente la huella de carbono frente al uso exclusivo del autotransporte, cumpliendo con la exigencia actual de proteger el medio ambiente.
El compromiso de la industria ahora apunta a ofrecer una certidumbre total. El objetivo principal es asegurar operaciones sustentables y proveer a los clientes una actualización exacta sobre la ubicación de su carga en menos de 30 minutos. En una época donde las cadenas de distribución son sumamente sensibles, la integración multimodal inteligente y transparente es el camino definitivo para mantener la competitividad a largo plazo.





