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Robótica y herencia cultural, el éxito de las Escuelas Ford en el cuidado del pasado

Durante la edición 2026 del evento de robótica infantil FIRST LEGO League Explore, 7 equipos de estudiantes de la red de Escuelas Ford destacaron al presentar maquetas automatizadas que resuelven problemáticas reales enfocadas en la arqueología. Este logro cobra una relevancia especial al coincidir con el 60 aniversario de estas instituciones, demostrando su evolución desde la construcción de aulas hacia la vanguardia en educación de ciencia y tecnología. Lo que parece un simple juego de bloques se ha convertido en una herramienta para proteger el pasado, desarrollando prototipos robóticos diseñados para el cuidado de zonas históricas.

Un proyecto destacado pertenece al equipo Arque-bots de la escuela Ford 112 en Mérida, Yucatán. Para evitar que la actividad agrícola destruya cisternas antiguas y piezas de barro, los alumnos programaron vehículos con sensores que mapean el terreno y alertan sobre la presencia de vestigios antes de la siembra. Esto resulta vital ya que, aunque el INAH resguarda 193 edificaciones, se estima que existen cerca de 2000 sitios ocultos en el país. Por su parte, el equipo Interpretadores del pasado de la escuela Ford 151 en Temascalapa programó prototipos a escala de teleféricos y vehículos automatizados para demostrar cómo mantener el turismo sin dañar las pirámides del Estado de México, las cuales reciben a más de 1.6 millones de personas al año.

Otro caso sobresaliente es el de la escuela Ford 9 en Zinacantepec, que con su proyecto Xinanlitos enfocado en el sentido de pertenencia y cuidado del Nevado de Toluca, ganó el Premio Inspirador. Este reconocimiento se otorga a los 5 mejores equipos de todo el país y les abre la puerta para ser pioneros en una competencia internacional. El resto de los planteles también brilló por sus propuestas. Las escuelas Ford 31, Ford 58 y Ford 203 obtuvieron el premio a la programación por sus modelos para localizar vestigios, difundir el museo de San José el Mogote y explicar el trabajo arqueológico, respectivamente. A su vez, la escuela Ford 131 recibió el premio a la maqueta gracias a un programa de difusión para promover la zona de Teocoaque.

A lo largo de 6 décadas, este programa educativo ha beneficiado a más de 1.7 millones de estudiantes, transformando sus salones en laboratorios interactivos. El éxito de estos grupos en certámenes de robótica demuestra que al democratizar el acceso a la tecnología e impulsar el talento infantil, los alumnos no solo aprenden a programar, sino que se preparan para ser los nuevos guardianes de su cultura.