Durante la inauguración del Decimoséptimo Congreso Internacional de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), su presidente, Nicolás Rosales Pallares, afirmó que el transporte público debe convertirse en el eje central de las políticas urbanas para mejorar la calidad de vida, fortalecer la cohesión social y elevar la productividad de las ciudades.
Bajo el lema “Acelerando el cambio del transporte, personas, energía y sostenibilidad”, el dirigente del organismo hizo un llamado a autoridades, operadores, industria y sociedad civil para impulsar una transformación estructural del sector, ante la crisis que enfrenta el transporte público en México y América Latina.
Rosales Pallares destacó que la movilidad impacta directamente la vida cotidiana de millones de personas, desde el tiempo que pasan con sus familias hasta el acceso a oportunidades de empleo, educación y salud.
“Cuando una persona tarda horas en llegar a su destino, viaja incómoda o insegura, su calidad de vida disminuye. En cambio, cuando existen sistemas de transporte accesibles, seguros y eficientes, las personas tienen más tiempo, menos estrés y mejores oportunidades”, expresó.
El presidente de la AMTM reconoció que el sistema de transporte público enfrenta problemas derivados de años de decisiones incompletas, falta de continuidad y ausencia de visión de largo plazo, lo que ha provocado congestión, contaminación, desigualdad y sistemas que, en muchos casos, han llegado a su límite operativo y financiero.
Indicó que actualmente alrededor de 455 millones de personas en América Latina dependen diariamente del transporte público, mientras que en México cerca de 90 millones de usuarios utilizan este servicio, aunque muchas veces sin alternativas de movilidad adecuadas.
Frente a este escenario, señaló que las ciudades enfrentan decisiones críticas relacionadas con la congestión vial, la transición energética y el fortalecimiento de modelos operativos más eficientes y sostenibles.
“El transporte público se reafirma como una herramienta estratégica no sólo para la recuperación económica, sino también para la cohesión social y la resiliencia urbana”, sostuvo.
Rosales Pallares enfatizó que la transformación del sector requiere una nueva gobernanza, instituciones con capacidades técnicas y financieras, así como reglas claras que permitan inversiones de largo plazo para la modernización de flotas, el uso de energías limpias y la sostenibilidad financiera del sistema.
Asimismo, destacó que los transportistas deben evolucionar hacia modelos empresariales más sólidos, enfocados en la calidad del servicio, la eficiencia operativa y la experiencia del usuario.
El dirigente subrayó que la transformación del transporte no puede lograrse de manera aislada, por lo que llamó a fortalecer la colaboración entre autoridades, operadores, fabricantes, desarrolladores tecnológicos, consultores, academia, organizaciones civiles e iniciativa privada.
“Todos somos parte del problema, pero también todos somos parte de la solución. Porque al final no se trata sólo de mover personas, se trata de mejorar vidas”, concluyó.







