Con un llamado urgente a replantear el financiamiento del transporte público y acelerar la modernización de los sistemas de movilidad, fue inaugurado este jueves el 17º Congreso Internacional de Transporte (17 CIT), donde autoridades, empresarios y especialistas advirtieron que las ciudades enfrentan una crisis de congestión y un rezago estructural que amenaza la viabilidad del sector.
Durante la ceremonia inaugural, realizada en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet del Instituto Politécnico Nacional (IPN), el presidente fundador de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), Jesús Padilla Zenteno, aseguró que el actual modelo de operación y financiamiento del transporte público “está agotado” y sostuvo que las ciudades requieren nuevas políticas públicas para garantizar movilidad eficiente y sostenible.
“El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares, en ciudades esa distancia se mide en transbordos, congestión y esperas; lo que está ocurriendo en México y en muchas ciudades del mundo no es menor y vemos una crisis de congestión vehicular que afecta absolutamente a todos”, expresó.
Padilla Zenteno advirtió que los costos de operación, mantenimiento, modernización y transición energética han colocado al transporte público bajo una presión financiera creciente, por lo que insistió en que los gobiernos deben asumir un papel activo en el sostenimiento del sistema.
“Si queremos evitar que el ciudadano pague el costo real del servicio, entonces los gobiernos tienen que participar activamente con recursos públicos, no hay ninguna ciudad en el mundo que tenga un servicio de calidad que se sostenga solo de la tarifa”, afirmó.
El dirigente transportista sostuvo que la Ciudad de México requiere alrededor de 10 mil millones de pesos anuales para garantizar la renovación y operación del transporte público, mientras que a nivel nacional serían necesarios cerca de 100 mil millones de pesos al año para atender el rezago del sector.
Asimismo, alertó sobre el crecimiento acelerado del parque vehicular y motociclista, fenómeno que, dijo, está modificando la dinámica urbana y deteriorando la movilidad en las ciudades.
“Hoy enfrentamos el rezago porque cada vez vemos más autos, más motos y menos transporte público, por lo que el fortalecimiento del transporte debe asumirse como una política social y no únicamente como un tema operativo o financiero.
“No pedimos privilegios, pedimos institucionalidad, visión de largo plazo, reglas claras, compromiso y trabajo colaborativo”, subrayó.






