La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR) encendió las alarmas al advertir que el sector atraviesa una coyuntura crítica que amenaza su viabilidad y, con ello, la estabilidad de la economía mexicana. Durante la Convención Nacional 2025, el presidente de la Cámara, Miguel Ángel Martínez Millán, hizo un llamado urgente al Gobierno Federal para implementar políticas públicas que atiendan de inmediato los problemas que aquejan a la industria.
Uno de los principales obstáculos señalados por CANACAR es la política arancelaria de Estados Unidos, que desde este año impone un 25% a diversos productos mexicanos. Esta medida, aseguró, ha encarecido las exportaciones, reducido la competitividad de las empresas nacionales y debilitado el flujo comercial hacia el principal socio económico del país.
“Es un impacto brutal para la industria”, reconoció Martínez Millán, al destacar que sectores clave como el automotriz y el acerero ya resienten una reducción de volúmenes de producción y, en consecuencia, de transporte.
Aunque se reconoció una disminución en los incidentes delictivos contra transportistas, la CANACAR advirtió que la violencia de dichos ataques se ha recrudecido. Este fenómeno, indicó el presidente del organismo, obliga a reforzar la coordinación con las autoridades para garantizar condiciones de seguridad más confiables en las carreteras del país, especialmente en regiones como el sureste, que en años anteriores eran consideradas seguras y ahora comienzan a mostrar focos rojos.
A los retos externos se suman los internos: el incremento de costos en combustibles, seguros, mantenimiento, trámites y bloqueos carreteros ha puesto contra las cuerdas la rentabilidad del sector. La CANACAR insistió en que se requiere renovar la flota vehicular, actualmente obsoleta, y poner freno a la importación de unidades usadas que entran al país sin regulación clara.
Asimismo, denunciaron que la excesiva burocracia en los trámites abre la puerta a prácticas de extorsión formal e informal, lo que eleva todavía más los costos de operación.
Reglamentos, T-MEC y licencias en la frontera
La organización también se pronunció sobre las nuevas regulaciones para el transporte de materiales peligrosos, impulsadas tras el accidente del Puente de la Concordia. Si bien reconocieron la necesidad de reforzar la seguridad, advirtieron que las medidas deben socializarse para no entorpecer la operación de unidades indispensables para la vida cotidiana, como las pipas de gas.
En materia internacional, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) será otro desafío. CANACAR confirmó su participación en consultas y mesas de trabajo, al tiempo que expresó preocupación por las nuevas restricciones en licencias para operadores mexicanos en Texas, lo que podría reducir hasta en un 80% la disponibilidad de conductores con capacidad de cruzar la frontera.
“Ya estamos colapsados”, subrayó la dirigencia de la Cámara, al reconocer que los últimos siete meses han sido especialmente duros para el sector. Por ello, reiteraron su disposición al diálogo con el Gobierno Federal, la presidenta Claudia Sheinbaum y el resto de los actores económicos y sociales, con el objetivo de alcanzar soluciones conjuntas que garanticen la estabilidad del transporte de carga, considerado la columna vertebral de la economía nacional.






