El anuncio del gobierno federal de impulsar el uso de pagos electrónicos en estaciones de servicio hacia 2026, ha abierto el debate sobre la capacidad del país para adoptar plenamente estas tecnologías, en un contexto donde el efectivo sigue dominando las transacciones.
Durante la reciente 89ª Convención Bancaria, el gobierno federal anunció que para finales de 2026 la mayoría de las transacciones en estaciones de servicio deberán realizarse mediante tarjetas bancarias u otros medios electrónicos. La medida busca impulsar la digitalización de pagos y fortalecer los mecanismos de control fiscal.
Sin embargo, especialistas del sector tecnológico advierten que el país enfrenta diversos desafíos para lograr este objetivo en el corto plazo.
Persistencia del uso del efectivo
Para Aldo Vargas, director de desarrollo de tecnologías de la empresa Kernotek, el principal obstáculo es la fuerte dependencia del efectivo en el país. Según explicó, en estaciones de servicio ocho de cada diez transacciones se realizan en efectivo, una situación vinculada al alto nivel de informalidad económica en México, donde una parte importante de la población no está afiliada al sistema bancario.
A ello se suma un componente cultural. “Por alguna razón, los mexicanos estamos acostumbrados a utilizar el efectivo en vez de realizar pagos por medios electrónicos”, señaló Vargas.
En los últimos años se han desarrollado plataformas de pago digital promovidas por el sistema financiero. Entre ellas destacan CoDi y DiMO, impulsadas por el Banco de México en 2019 y 2023 respectivamente.
Aunque ambos sistemas permiten transferencias sin comisiones, su adopción ha sido lenta debido al desconocimiento de gran parte de la población y a la complejidad percibida en su uso dentro de las aplicaciones bancarias.
Incluso cuando DiMO se presenta como una alternativa más sencilla que CoDi, persisten preocupaciones relacionadas con la privacidad y la seguridad de las transacciones.
Brecha digital y financiera
Otro factor que limita la digitalización de pagos es el analfabetismo financiero y digital. El uso de tarjetas de crédito o aplicaciones móviles puede generar temor entre algunos usuarios por posibles errores en las transacciones o por el riesgo de endeudamiento debido a intereses.
Además, el temor a equivocarse al enviar dinero o a sufrir fraudes digitales influye en la decisión de muchos consumidores de seguir utilizando efectivo.
La infraestructura tecnológica también representa un desafío. En diversas regiones del país la conectividad a internet es limitada, lo que dificulta el funcionamiento constante de terminales de pago o aplicaciones móviles.
A esto se suman preocupaciones por clonación de tarjetas, hackeos o robo de identidad, así como situaciones prácticas como quedarse sin batería en el celular o perder el dispositivo en lugares donde no existan alternativas de pago.
El factor comisiones
Otro punto clave es el costo de las transacciones. Los bancos obtienen ingresos relevantes a través de comisiones cobradas tanto a usuarios como a comercios.
Aunque en la Convención Bancaria se mencionó la posibilidad de eliminar algunos cargos, especialistas señalan que aún falta claridad sobre cómo se implementarán estas medidas.
La digitalización también enfrenta una brecha generacional. Personas adultas mayores —e incluso usuarios de generaciones más jóvenes— todavía experimentan dificultades al realizar operaciones bancarias desde dispositivos móviles.
A pesar de los desafíos, los especialistas coinciden en que la digitalización del sector energético y financiero terminará consolidándose, tal como ocurrió con otras regulaciones tecnológicas del sector.
Vargas recordó que procesos como la introducción del CFD en 2004, el CFDI en 2013 y los controles volumétricos en 2018 también enfrentaron resistencia inicial, pero finalmente se implementaron y fortalecieron.
“En algún momento se va a lograr”, afirmó. No obstante, señaló que la transición requerirá tiempo, infraestructura y mayor educación financiera para garantizar que la tecnología conviva de forma efectiva con los usuarios.
Mientras tanto, empresas tecnológicas del sector energético continúan desarrollando soluciones para facilitar esta transición y preparar a las estaciones de servicio para un entorno cada vez más digital.




