La logística de transporte refrigerado se ha convertido en un elemento estratégico dentro de cadenas de suministro cada vez más exigentes y reguladas. Alimentos frescos, productos ultracongelados, biológicos, vacunas y fármacos de alto valor dependen de sistemas de refrigeración que garanticen desempeño, trazabilidad y eficiencia energética.
El crecimiento del sector respalda esta relevancia. De acuerdo con The Business Research Company, el transporte refrigerado pasará de 14,600 millones de dólares en 2024 a 15,710 millones de dólares en 2025, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) de 7.6%, impulsada por la globalización de la cadena alimentaria, el aumento en la demanda de productos frescos, el fortalecimiento de la infraestructura de cadena de frío y regulaciones sanitarias más estrictas.
Ante este contexto, anticipar las tendencias de la cadena de suministro en frío se vuelve una ventaja competitiva. “Comprender hacia dónde se dirige la logística de transporte refrigerado permite tomar decisiones de inversión más informadas, fortalecer la confiabilidad operativa y proteger el valor de las mercancías”, señala José Carlos Gómez, director de Ventas LAR Norte de Thermo King.
Las tendencias que definirán 2026
Climatización inteligente.
Los sistemas de refrigeración evolucionarán hacia plataformas inteligentes integradas a ecosistemas digitales. Sensores IoT, telemetría avanzada e inteligencia artificial permitirán pasar de una cadena de frío reactiva a una predictiva, capaz de anticipar fallas y desviaciones térmicas.
Visibilidad total en tiempo real.
El monitoreo continuo de temperatura, ubicación y desempeño de los equipos fortalecerá la trazabilidad y reducirá mermas, elevando los estándares de confiabilidad en el transporte de alimentos y fármacos.
Electrificación y nuevas arquitecturas energéticas.
La presión regulatoria y los compromisos de descarbonización acelerarán la adopción de unidades eléctricas e híbridas. Aunque la inversión inicial es mayor, el costo total de operación disminuye por menor consumo energético y mantenimiento.
Microzonas térmicas y control multitemperatura.
El transporte de cargas mixtas impulsará el uso de remolques con zonas térmicas independientes, ajustables en tiempo real según la naturaleza de la carga y las condiciones del entorno.
Modelo DTC como motor logístico.
El crecimiento del modelo Direct to Consumer fragmentará la cadena de frío en entregas más frecuentes y rutas más cortas, exigiendo sistemas de refrigeración de alta precisión.
Refrigeración más sustentable.
Las regulaciones ambientales y los compromisos ESG consolidarán la migración hacia tecnologías limpias. “La sustentabilidad ya no es solo reputacional, está ligada a la continuidad operativa y la competitividad”, concluye Gómez.
Más allá de la tecnología, el transporte refrigerado enfrenta un cambio de mentalidad: integrar datos, sustentabilidad y resiliencia será clave para convertir la cadena de frío en una fuente real de valor.




